Servido en frío reflexiona sobre los débiles límites entre la venganza y la justicia, y cómo el tiempo es el verdadero juez y verdugo. De este libro, que se ha alzado con el XXXII Premio de Poesía Jaime Gil de Biedma, ha destacado el jurado que posee «mucha fuerza y ritmo, que presenta una profunda unidad temática y estilística» y que «es un poemario muy profundo, que habla de la memoria de una herida, de una deslealtad, con una interesante reflexión sobre el mal y su repercusión en el mundo». Una obra llena de alusiones a los símbolos fundacionales de la cultura occidental, de sus pecados y virtudes, cargada de ironía, pero también de ternura. |