Marcado por cambios, convulsiones y bruscas oscilaciones y polémicas en lo político, el Romanticismo fue un periodo de una ingente riqueza literaria en Inglaterra. Los poetas británicos, proteicos y diversos, enarbolaron idearios contrapuestos -radicales unos, conservadores otros-, reflejaron las transformaciones sociales de su época, reivindicaron la imaginación y el individualismo, se refugiaron en la nostalgia, manifestaron su rebeldía contra la sociedad de la época y expresaron con rotundidad actitudes tan modernas como la preocupación por la naturaleza o el gusto por la moda. Constituyen en conjunto una pléyade de artífices del verso flexible, versátiles y al mismo tiempo, rigurosos con la forma poética. Su huella es perceptible en toda la historia de la poesía posterior, y los modelos literarios que crearon tuvieron una vigencia casi omnímoda hasta la llegada de las vanguardias de principios del siglo XX.
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