Un joven escritor, licenciado en Letras, que no sabe cómo es un policía, ni cómo habla un preso, ni ha visto un cadáver en su vida, y que sin embargo escribe unos textos que llama “crónica policiales”, ingresa a la redacción de un diario tradicional de la ciudad de Rosario. La sección a la que es enviado no es otra que policiales, donde se enfrentará al rigor y la dimensión trágica de los casos que hasta entonces “recreaba” libremente. En Notas en un diario Osvaldo Aguirre escribe su memoria de esa iniciación y, al mismo tiempo, pone a prueba su capacidad de representación de la crónica, la función misma del relato periodístico y sus propias dotes para recoger el habla de los habitantes de ese mundo al que se asoma, “el de los pobres y los condenados, la otra cara de las notas que aparecen en las secciones de política y economía”. El resultado es un audaz cruce en el que periodismo y literatura se potencian, para producir un relato de inusitada densidad que atrapa a la vez que revela, a través de un manojo de experiencias singulares, la sociedad y la época en que se desarrollaron. |