Refugiados desde Europa, Asia, África y América, decenas de miles de exiliados encontraron en la Monarquía Hispánica su tierra de promisión entre los siglos XVI y XVIII. Príncipes destronados, soldados que querían seguir su combate, comerciantes que buscaban ampliar sus horizontes, campesinos y esclavos que huían de la persecución de sus señores, teóricos políticos en busca de un líder, gentes ordinarias que defendían su forma de ver el mundo, musulmanes que buscaban un protector, católicos que reclamaban la libertad de conciencia... Sus orígenes, cronologías y motivaciones eran múltiples, como también lo fueron sus experiencias del destierro y la acogida que recibieron en España, los reinos italianos y americanos de la Monarquía, Flandes, Manila, Macao o Goa. Este libro confronta, y es la primera vez que se hace, de forma global estos exilios hacia una identidad política que hasta ahora había sido identificada solo por su capacidad de expulsar a sus propios súbditos. Ser un espacio de intolerancia y ser a la vez una tierra de refugio constituyeron una misma realidad compleja y dinámica; y para comprenderla hay que tener en cuenta ambas facetas |