En los últimos años, la historiografía literaria española ha prestado una notable atención a la influencia de las antologías poéticas en los procesos de canonicidad, un interés que ha coincidido con una intensa labor de revisión de los catálogos editoriales y de los planes de estudio con el objetivo de paliar la ausencia de las escritoras en ellos. Sin embargo, hasta la fecha, el análisis de las relaciones entre las poetas y las antologías se ha llevado a cabo, por lo general, desde un enfoque filológico, a menudo enriquecido por las aportaciones del ámbito de la historia de las mujeres, algo que, si bien ha supuesto avanzar en la preparación de una nómina más inclusiva para definir la historia de la literatura española del siglo xx, no ha profundizado en lo que, tempranamente, Iris M. Zavala señalaba en la presentación a su Breve historia feminista de la literatura española como uno de los mayores retos: la «actividad desmitificadora y descentralizadora que aspira a reconocer el conflicto de discursos (y proyectos de futuro) de los textos culturales». Partiendo de esta premisa, este estudio tiene como objeto repensar las relaciones entre las poetas y los órganos de reconocimiento en el período comprendido entre 1944 y 1965, momento en el que ciertas selecciones ejercen una notabilísima influencia en la elaboración del canon poético posterior. |