Para escribir Las provincias de Benet uno debe escuchar, conocerse a sí mismo y leer; es la única manera de entrar y salir indemnes del desierto. Juan Benet entró muchas veces en ese desierto, solo, y salió de ahí acompañado por todos los paisajes de «Región». Blanca Andreu, su segunda mujer, entró en la selva y salió de ella tan herida que sólo con la arrogante compañía de Benet pudo seguir caminando sola y a la vez a su lado. Ambos son los protagonistas de este poemario. Ellos, junto con una redefinición del sufrimiento, forman el alma de aquellos cuadros de Chagall, tan llenos de personajes, éxodos, símbolos y colores que serían y siguen siendo, un buen refugio para cuando estemos perdidos y no sepamos el lugar donde habitarnos. |