La pregunta por el sentido de lo romántico es una cuestión recurrente a lo largo del último siglo. Sin embargo, en muchas ocasiones, la expresión romanticismo sólo es útil para cerrar en falso su verdadero sentido radical, es decir: las nuevas políticas sensibles que en el transito del siglo XVIII al siglo XIX introduce. Pero ¿estamos diciendo algo cerrado, definitivo, cuando decimos romanticismo? Si el romanticismo se nos muestra, a día de hoy, como un espacio inagotable no es simplemente porque los propios románticos dejaran sin definir este lugar, sino que ese carácter inagotable es su ser. La vida me sienta mal es un espléndido ensayo en el que el profesor, filósofo y poeta identifica los pilares del sentimiento romántico que, más allá de etiquetas y períodos, es inabarcable por definición y se extiende hasta la actualidad. Schlegel, Sterne, Fernández de Moratín, Jean Paul, De Maistre y otros muchos deambulan por sus páginas. |