La vida celular, que fluye desde un corrosivo monólogo a varios ritmos, con avances lentos y bruscos retrocesos, que acepta el juego argumental de la confusión buscada y que invita al lector cómplice, construye el presente de un personaje mediatizado por su pasado, un pasado ligado a la célula política en la que él militó siendo joven. Una llamada telefónica activará la prehistoria del protagonista, un desencantado psicólogo y profesor universitario, y lo reinsertará en unos recuerdos que creía olvidados, circunstancia aquella que le permite a Miguel Herráez moverse en ese territorio tan suyo del tardofranquismo, período que ya localizábamos en otros títulos suyos. La novela, pese a la sutil y explícita ironía, una ironía que a veces se tiñe abiertamente de humor y que impregna todas sus páginas, pretende ir más allá del hecho de narrar un simple relato, intenta especular acerca de los vaivenes de las ideologías y sobre la energía que las impulsa, sobre sus difusos alrededores, que aquí son trazados con letra minúscula. Acerca de otros libros, la crítica ha dicho: «...es una novela que entretiene, sí, pero también es una novela que propone una reflexión aguda, no exenta de cierto humor melancólico, sobre el reciente pasado español.» Daniel Teobaldi Cuadernos Hispanoamericanos «De ahí que la prosa de Miguel Herráez no pueda abdicar de su estirpe poética, de su lirismo, latente lo mismo en la ternura con que el escritor se acerca a sus criaturas y a la vida de éstas (tan afines le son y tan próximas las reconoce) como la precisión y afinamiento de su escritura.» Jorge Rodríguez Padrón Ínsula «Herráez logra recrear la época, la España de la pretransición, y su novela, muy teatral, exhibe ese corte moderno de la novela de hoy donde la ambientación y el diálogo han venido a sustituir la descripción.» Germán Gullón ABC Cultural «El paisaje de la novela está habitado por seres desubicados, confundidos. El tiempo, incluso, no es uniforme, y se mueve entre la actualidad y aquella época no tan lejana. La historia transcurre rápida, directa, de un modo fluido y grato de leer.» Carlos Aimeur El Mundo |