La crisis de valores, acuciada por la falta de afectos; la crisis de la familia, urgida por la vida urbana, las prisas y la frialdad de las comunicaciones; la crisis de identidad, conocida como las tres Des, desempleo, desesperación y desengaño; la crisis política por culpa de la corrupción; la crisis social, que ha causado gran pobreza y desigualdad; la crisis bancaria y, por último, la crisis económica. Manuel Medina nos invita a reflexionar sobre el tiempo que transcurre durante las crisis. Ellas pasan, pero el tiempo que se sufre durante ellas no regresa y hay que seguir adelante. La crisis puede esperar, la vida no es un homenaje a los grandes empresarios que han contribuido a salir de la crisis, peor también a los trabajadores anónimos que levantan el país cada mañana, que superar la crisis a base de trabajo |