En las últimas décadas del siglo XVI el poder hispánico pareció al alcanzar su cenit: las tropas del rey de España eran recibidas como libertadoras en París mientras una parte de la población en las islas británicas, en Extremo Oriente, en el Mediterráneo y en los Balcanes, dominados por los turcos, esperaba que sus tercios y armadas les socorrieran contra sus rivales políticos. Los protagonistas de ese momento histórico fueron tanto los súbditos del rey de España como los agentes políticos que, en todos esos territorios, se reclamaban sus aliados. No se puede entender la influencia planetaria del rey católico sin indagar qué esperaban ellos de la intervención de las fuerzas de Felipe II y Felipe III, cuál creían que sería su asociación con tan poderosos monarcas y cómo esta realmente se desarrolló. |