Los miembros del Grupo Judicial de la Policía Nacional de Avilés han retrasado el momento de irse a casa para celebrar los cincuenta y dos años de Deva Prendes, su jefa. Casi no han podido ni brindar a su salud cuando reciben una llamada: en la Plaza de España, epicentro de Avilés, una joven acaba de cometer un suicidio macabro, sangriento, que parece más un ritual satánico orquestado por un siniestro director de escena. ¿Qué o quién la ha llevado hasta el límite? Deva y su equipo habrán de dar respuesta a esta pregunta, y a contrarreloj, pues Paula Montero Díez, desaparecida hace cuatro años, es la primera, pero no la última víctima. |