La delicada gama psicológica que acompaña los caracteres de Don Quijote y Sancho es bien distinta del simplismo con que vulgarmente ha sido apreciada esta genial novela. Don Quijote y Sancho sintetizan dos modos de ser opuestos, o más bien complementarios. A lo largo del relato se contagian; Don Quijote se "sanchifica" y Sancho se "quijotiza". Ambas figuras se mueven en un delicado y complejo paralelismo: "Sancho es, en cierto modo, una transposición de Don Quijote en clave distinta". Esta guía, además de un fino análisis psicológico de los personajes de la obra maestra de Miguel de Cervantes, constituye un valioso intento de "dar renuevo de interés a la lectura del Quijote, que tiende lastimosamente a convertirse en figura de museo".
|