Jacques d’Adelswärd parece un ser de ficción. Pero fue real. Cuando la realidad se vive en los límites, la ficción florece. Este libro de Luis Antonio de Villena es igual, precisamente porque Fersen es su objeto. Parece un relato decadente y tiene mucho de biografía. Parece el análisis riguroso de un personaje trágico, suntuoso y vencido, y al tiempo la absoluta novela de un esteta millonario, en el Capri de Tiberio y de las damas raras y singulares. D’Adelswärd fue narrador y poeta (nada desdeñable) pero se narraba y miraba a sí mismo. Como suele suceder, sus contemporáneos lo miraron con trivialidad, porque era demasiado rico y un pecador pagano sin arrepentimientos. Vivió su homosexualidad –su pasión por lo masculino joven– sin ninguna conciencia de culpa y con la mayor visibilidad, motivo mayor si cabe para el ostracismo y el silencio. Fundó una elegante revista gay de cultura, Akademos, y su final fue el opio y la cocaína, pero también la diosa budista de la Misericordia. ¿Se suicidó? ¿Se cansó tan sólo? ¿Buscó huir, la huida definitiva? Vademécum de un decadente ilustre e ilustrado sería una acertada definición de este Fulgor y desastre en la decadencia. Como sea, se trata de alguien que ganó cara la libertad de vivir su propia vida. |