Crónica centrada en los primeros años de su autor, El sueño de los vencejos constata que, como tantas veces se ha dicho, la infancia siempre es la misma, un periodo al margen del tiempo. Y sin embargo, de igual forma, verifica cómo la niñez es además un minucioso espejo donde se refleja fielmente el telón de fondo de la época en que transcurre. Entre la confidencia, la evocación de un mundo desaparecido y la glosa y el comentario interpretativo, los capítulos de estas memorias proyectan con un estilo cuidado y con acertada precisión la vida, en apariencia sin historia, propia de un niño en una capital de provincias. Una capital mediterránea en un país uniformado, más despoblado, más silencioso y pobre, todo él como una gran provincia. El sueño de los vencejos viene a ser, pues, tanto un lúcido testimonio personal como la descripción transversal y verosímil de una cansada España en los años finales del tardofranquismo |