El texto restaurado que se ofrece al lector despeja muchas incógnitas y equívocos que han despistado a la crítica más autorizada. En lugar de la putativa antigualla de hermetismos y neoplatonismos, basada en la acumulación de errores de lectura e interpretación, desvela el extrañamiento de la autora ante los abismos del universo poscopernicano que se abren a la vista de sus ojos espirituales. No huye Sor Juana a las seguridades del día y de la ortodoxia; no claudica tampoco ante la inmensidad de la tarea que se plantea ante el conocimiento humano, sino que reflexiona sobre las alternativas epistémicas y morales de su proceder, temas que la ciencia moderna sigue afrontando sin resolverlos hasta la actualidad |