Aunque a menudo se le resta importancia, la muerte de un animal de compañía sigue siendo un momento muy duro para quienes la sufren. No por nada ese peludo ha estado presente en nuestra vida día tras día, dándonos calor cuando hacía frío y consuelo cuando estábamos tristes. Y, cuando ya no está, el vacío que deja puede llegar a ser muy doloroso. Este libro nace de la voluntad de su autora de ofrecer un apoyo a todo aquel que haya perdido a su perro, o a su gato, y no halle en psicólogos convencionales o en su entorno las palabras y la empatía que necesita. Porque el camino puede ser duro, pero no hay por qué recorrerlo solo |