Los estudios sobre el pasado reciente son un área de investigación de gran expansión en las últimas décadas, que debieron abrirse paso frente a prevenciones epistémicas, metodológicas e ideológicas dentro del campo académico local, sobre todo el historiográfico. Otro tanto ocurrió con las fuentes para su estudio, que en los comienzos aparecían escasas, fragmentarias o de muy difícil acceso. La apertura de archivos, tan valiosos como delicados por su sensibilidad y sigilo, estimuló las investigaciones del campo favoreciendo su factibilidad. Quizá por esas coordenadas epocales y académicas y lejos del elogio autocelebratorio por los avances alcanzados, existe una producción inusual de reflexión y análisis que somete a examen las prácticas, los desafíos y los horizontes de los estudios del pasado reciente. A su vez, las relaciones entre la lógica de reconstrucción y los criterios de verdad de jueces e historiadores han sido otra sección privilegiada de la discusión propia de este campo de estudio, no solo respecto del tratamiento de testimonios y causas judiciales como fuentes documentales para la investigación social, sino también en torno a la intervención de los cientistas sociales en el campo jurídico, por propia vocación, pero también, de manera inédita, por requerimiento judicial. En este contexto, Comprender y juzgar. Hacer Justicia en las ciencias sociales retoma algunos trabajos pioneros en la problematización de las relaciones entre ciencias sociales, archivos y Justicia para llevar adelante una reflexión más específica sobre las distintas derivas conceptuales y prácticas que emergen de dicha cooperación entre este poder del Estado y la investigación social. |