Robert B. Cunninghame Graham (1852-1936), «Don Roberto», fue un fabuloso personaje y un extraordinario escritor que merecería ser más conocido o, más exactamente, que merecería ser conocido por los lectores españoles. Aunque nació en Inglaterra y escribió en inglés y fue, en genio y figura, un completo británico, tanto que su ascendencia era realmente escocesa, «Don Roberto», al igual que su compatriota y amigo, el naturalista Guillermo Enrique Hudson, pertenece también, de algún modo, a la literatura hispánica, si es que esta existe. En España vivió buena parte de su niñez y su adolescencia. Su primera juventud se la pasó en las pampas, convertido en un completo gaucho; visitando luego América numerosas veces, generalmente a caballo, como era natural en él. Nunca le interesó eso que llaman carrera literaria y nunca escribió una sola novela, cosa esta, la de la novela, que dejó para su vida, tan totalmente novelesca que cuando su amigo y correligionario socialista, Bernard Shaw quiso llevarla al teatro tuvo que diluirla y aligerarla (así lo confesó en el prólogo) para hacérsela verosímil a los espectadores. No casualmente existen un docena de biografías que retratan su vida y su persona; casi más que reediciones de su libros, con toda certeza no menos apasionantes, pero menos conocidos, que su vida. Publicó una docena de volúmenes de relatos magistrales por vívidos y verdaderos, media docena de biografías de personajes hispánicos y un puñado de libros de viajes, personalísimos y extraordinarios, como este Cartagena y las riberas del Sinú que ahora presentamos. |